Trastorno de Estrés Postraumático 

El TEPT refiere la vivencia traumática de un suceso dramático que ha puesto en riesgo la integridad física o psicológica de la persona que lo ha sufrido o presenciado. Puede ser una agresión, un accidente, un desastre natural, etc.

La persona ve como sus pensamientos, emociones y comportamiento se ven seriamente impactados. En muchos casos, las imágenes del suceso vuelven a re-experimentarse una y otra vez en forma de flashbacks de manera involuntaria. El miedo, preocupación o evitación de situaciones relacionadas con lo sucedido se mantienen a lo largo del tiempo y conllevan intensas reacciones de miedo, angustia y/o ansiedad.

Hasta hace muy poco el TEPT era considerado un “trastorno de ansiedad”. En la última revisión del Manual Diagnóstico DSM V, el TEPT es una entidad diagnóstica ubicada dentro de los “Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés”.

Síntomas

  • El acontecimiento traumático es re-experimentado persistentemente a través de recuerdos recurrentes e intrusivos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos, percepciones o sueños.
  • En algunos casos, la persona actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse).
  • En los niños pequeños estos síntomas pueden expresarse en juegos repetitivos donde aparecen aspectos característicos del trauma o a través de tener pesadillas recurrentes.
  • Malestar psicológico intenso, ansiedad o angustia, al exponerse a estímulos o situaciones que recuerdan algún aspecto del acontecimiento traumático.
  • Evitación persistente a situaciones o estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo, en alguna de las siguientes formas:
    • Esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático.
    • Esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma.
    • Incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma.
    • Reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas
    • Sensación de desapego o enajenación frente a los demás.
    • Restricción de la vida afectiva o la capacidad para sentir afecto.
    • Sensación de un futuro desolador y desesperanza.
  • Síntomas persistentes de aumento de activación fisiológica, en alguna de las siguientes formas:
    • Dificultades para conciliar o mantener el sueño.
    • Irritabilidad o ataques de ira.
    • Dificultades para concentrarse.
    • Hipervigilancia.
    • Estado de alerta o respuestas exageradas de sobresalto.

¿Cómo orientamos el tratamiento?

Durante la valoración inicial se analizan los factores que originan y/o mantienen la ansiedad y otras alteraciones que puedan acompañarla. Los primeros pasos tienen por objeto aliviar los síntomas asociados, tales como estado de ánimo deprimido, estados ansiosos, insomnio, etc.

El objetivo a continuación será procesar la experiencia traumática, es decir, integrar lo sucedido, de la forma más completa posible, con un impacto emocional no incapacitante. Para ello será clave la exploración narrativa de lo sucedido y sus implicaciones, y la regulación de las emociones resultantes. En este punto se utilizan técnicas de relajación con vistas a una mejor gestión de los estados ansiosos.

La intervención terapéutica se adecua a la valoración clínica, las características personales del/a paciente así como del tipo de acontecimiento traumático.