El estrés laboral puede definirse como un conjunto de respuestas cognitivas, fisiológicas y emocionales ante ciertos aspectos adversos o nocivos del trabajo. En otras palabras, constituye una reacción física y psicológica a las dificultades diarias del desarrollo de una profesión. El estrés laboral constituye una de las causas más frecuentes de baja por enfermedad o motivo de consulta.
Generalmente acostumbramos a buscar en el ámbito profesional los factores generadores de estrés. Sin embargo, no debemos olvidar que existen multitud de factores en un nivel psicológico, fisiológico o social que hacen que una persona tenga mayor o menor capacidad para afrontar un entorno laboral estresante.
Terapia psicológica para el estrés laboral en Madrid: cómo identificamos el problema y empezamos a tratarlo
Los factores laborales generadores de estrés pueden relacionarse con: el excesivo volumen o ritmo de trabajo, ya sea constante o discontinuo, la monotonía y repetición de las tareas o peligrosidad o insalubridad de las mismas.
También la inestabilidad laboral o miedo al despido, la falta de claridad en cuanto a funciones y responsabilidades o la movilidad geográfica y/o cambios en los turnos.
Otros factores se relacionan con la tensión en las relaciones interpersonales, ya sea por la presencia de conflictos o incluso por el acoso o mobbing.
Aspectos clave también son la percepción de reconocimiento por parte de empleadores/as, compañeros/as o clientes, o la compensación salarial adecuada.
Algunos de los síntomas más frecuentes son:
- Síntomas fisiológicos: problemas intestinales y/o estomacales, sudoración, hiperventilacion, dolor de cabeza, mareos, temblores, taquicardia, tensión muscular y contracturas, alteraciones en sueño, etc.
- Síntomas cognitivos: excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, dificultades de concentración, inseguridad, etc.
- Síntomas motores o conductuales: comportamientos no habituales como llanto espontáneo, comer compulsivamente, consumo excesivo de tabaco o alcohol, reacciones de ira, etc.
Psicólogo especialista en burnout: cómo abordamos el desgaste emocional en el trabajo
El estrés laboral puede cronificarse y desembocar en “síndrome de burnout”. Se trata de un proceso gradual y se produce como consecuencia de una tensión física, mental y emocional mantenida en el tiempo.
Burnout significa literalmente en inglés “quemado” y se utiliza para describir una situación de total agotamiento o fatiga del trabajador/a. Este síndrome se caracteriza por una pérdida radical de responsabilidad hacia nuestras tareas, desmoralización y abatimiento.
Se mantiene una sensación continua de agotamiento emocional, sentimiento de vacío, impotencia, baja autoestima, ansiedad, escasa tolerancia a la frustración, desensibilización hacia los demás y/o comportamiento hostil.
La intervención terapéutica está dirigida en primer lugar a identificar los factores estresores propios de la situación laboral y personal que vive el paciente. Cada proceso terapéutico se adaptará las particularidades y demandas de cada caso.
Algunos aspectos a trabajar son:
- Exploración y análisis de la casuística del estrés y vinculación con otros ámbitos (afectivo, familiar, social, etc.).
- Herramientas para facilitar al paciente expresar lo que siente o lo que quiere de una manera asertiva y sin culpabilidad.
- Estrategias para reducir pensamientos intrusivos y rumiaciones asociados al trabajo.
- Estrategias de afrontamiento para las demandas del día a día (toma de decisiones, iniciativa, resolución de problemas, etc.).
Psicólogo online para el estrés laboral: apoyo profesional estés donde estés
La psicoterapia online ofrece una serie de ventajas a tener en cuenta en el tratamiento del estrés laboral y de otras problemáticas.
- La psicoterapia online facilita el acceso a personas que presentan dificultades para asistir a las sesiones presenciales ya sea por diversidad funcional, residencia en zonas remotas o saturadas o disponibilidad horaria.
- La psicoterapia online también ofrece una oportunidad a aquellas personas que requieren una atención especializada y que no está disponible en su zona de residencia.
- La terapia online también ofrece una mayor eficiencia, ya que el paciente percibe cómo se reduce el tiempo y gastos relativos al desplazamiento.
- El uso de videollamada también ofrece la posibilidad de mantener un contacto regular y continuado para aquellas personas con movilidad geográfica y/o horarios cambiantes.
- Por último, en el actual contexto de cambio social y cultural, la comunicación a través de videoconferencia se está naturalizando. Existe un creciente número de investigaciones que validan el uso de las tecnologías en la intervención psicoterapéutica.
¿Cuándo no es conveniente terapia online?
- Cuando se dan una serie de riesgos clínicos, especialmente cuando existe ideación suicida y/o comportamiento autolesivo. También debe descartarse su utilización en caso de trastorno mental grave.
- Cuando el paciente no dispone de la tecnología adecuada (es necesario un ordenador o tableta y el programa Skype) o un lugar que ofrezca privacidad para el desarrollo de las sesiones. Otra línea roja se relaciona con la edad del paciente, la terapia online no es adecuada para atención infantil.