El diagnóstico del TDAH en el DSM V

El niño se mueve todo el rato y se distrae con mucha facilidad. Lo más probable es que se trate de un niño inquieto o despistado, no tiene por qué padecer un trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Sin embargo, si quiere información sobre el TDAH, el texto a continuación ofrece algunos aspectos clave y las principales modificaciones introducidas en la última versión del principal manual diagnóstico.

 Collage de Elvira Zamorano

Collage de Elvira Zamorano

El TDAH es un trastorno neurobiológico con inicio en la infancia y que implica, como indican sus siglas, un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad. Es frecuente que el TDAH se reconozca en los niños y niñas en durante la educación primaria, ante el comienzo de dificultades de relación y rendimiento escolar. Se trata de uno de los trastornos psicológicos más comunes con inicio en la infancia. La mayoría de estudios estiman una prevalencia entre el 5% y el 7% en población en edad escolar.

No todos los casos presentan los mismos síntomas ni la misma severidad. Se diferencian tres formas o presentaciones de TDAH, dependiendo que qué tipo de manifestación prevalece: (a) presentación clínica de falta de atención; (ii) presentación clínica hiperactivo/impulsivo y (c) presentación inatento e hiperactivo-impulsivo combinado

Se desconocen las causas específicas implicadas en el origen del TDAH. El consenso académico sitúa las causas del TDAH en factores genéticos y ambientales (prenatales, perinatales y posnatales). Sin embargo, la investigación viene demostrando un alto peso del componente genético. Los niños y niñas con antecedentes familiares presentan una probabilidad cinco veces mayor que aquellos sin antecedentes de TDAH.

Otro aspecto crucial en el TDAH se refiere a la elevada comorbilidad. Es decir, la presencia de otros trastornos. Es muy frecuente que el niño presente dificultades de conducta, ansiedad, tics o dificultades de aprendizaje. Cerca del 70% de las personas con TDAH manifiesta otro trastorno psicológico. Lo cual puede dificultar su diagnóstico o complicar el tratamiento.

El Manual Estadístico y de Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM) elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) es la principal herramienta de consenso y referencia que utilizamos los profesionales de la salud mental. El DSM-V ha sido actualizado recientemente y se realizaron algunos cambios relativos al TDAH:

• El TDAH ya no es sólo cosa de niños. El DSM-V contempla formalmente el diagnóstico en adultos y adolescentes. Los criterios diagnósticos refieren y ofrecen ejemplos de cómo el trastorno se presenta pasada la etapa infantil.  

• En la edición anterior, el DSM-IV TR, el TDAH aparecía con tres “subtipos”. En la edición número cinco los subtipos son denominados “presentaciones clínicas”. El cambio de término hace referencia al carácter flexible de la manifestación del trastorno a lo largo del ciclo vital. No se tratan de subtipos permanentes sino de formas de manifestación del trastorno, que pueden variar en el transcurso de la vida.  

• Otro aspecto importante se refiere al reconocimiento del grado. El trastorno puede aparecer en grado leve, moderado o severo, dependiendo la intensidad de la sintomatología y su interferencia en la vida cotidiana.

 

A continuación se detallan los criterios diagnósticos de acuerdo al DSM-V: 

A- Patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo que se caracteriza por (1) y/o (2):

1. Inatención

Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos 6 meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales: 

NOTA: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (a partir de 17 años de edad), se requiere un mínimo de 5 síntomas.

a. Con frecuencia falla en prestar la debida atención a los detalles o por descuido se cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades (por ejemplo, se pasan por alto o se pierden detalles, el trabajo no se lleva a cabo con precisión).

b. Con frecuencia tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (por ejemplo, tiene dificultad para mantener la atención en clases, conversaciones o lectura prolongada).

c. Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente (por ejemplo, parece tener la mente en otras cosas, incluso en ausencia de cualquier distracción aparente).

d. Con frecuencia  no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, los quehaceres o los deberes laborales (por ejemplo, inicia tareas pero se distrae rápidamente y se evade con facilidad).

e. Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades (por ejemplo, dificultad para gestionar tareas secuenciales; dificultad para poner los materiales y pertenencias en orden; descuido y desorganización en el trabajo; mala gestión del tiempo; no cumple los plazos).

f. Con frecuencia evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (por ejemplo tareas escolares o quehaceres domésticos; en adolescentes mayores y adultos, preparación de informes, completar formularios, revisar artículos largos).

g. Con frecuencia pierde cosas necesarias para tareas o actividades (por ejemplo, materiales escolares, lápices, libros, instrumentos, billetero, llaves, papeles de trabajo, gafas, móvil).

h. Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos (para adolescentes mayores y adultos, puede incluir pensamientos no relacionados).

i. Con frecuencia olvida las actividades cotidianas (por ejemplo, hacer las tareas, hacer las diligencias; en adolescentes mayores y adultos, devolver las llamadas, pagar las facturas, acudir a las citas).

2. Hiperactividad e Impulsividad

Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos 6 meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales:

NOTA: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (a partir de 17 años de edad), se requiere un mínimo de 5 síntomas.

a. Con frecuencia juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento.

b. Con frecuencia se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado (por ejemplo, se levanta en clase, en la oficina o en otro lugar de trabajo, en situaciones que requieren mantenerse en su lugar.

c. Con frecuencia corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado. (Nota: En adolescentes o adultos, puede limitarse a estar inquieto.).

d. Con frecuencia es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.

e. Con frecuencia está “ocupado”, actuando como si “lo impulsara un motor” (por ejemplo, es incapaz de estar o se siente incómodo estando quieto durante un tiempo prolongado, como en restaurantes, reuniones; los otros pueden pensar que está intranquilo o que le resulta difícil seguirlos).

f. Con frecuencia habla excesivamente.

g. Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta (por ejemplo, termina las frases de otros; no respeta el turno de conversación).

h. Con frecuencia le es difícil esperar su turno (por ejemplo, mientras espera una cola).

i. Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros (por ejemplo, se mete en las conversaciones, juegos o actividades; puede empezar a utilizar las cosas de otras personas sin esperar o recibir permiso; en adolescentes y adultos, puede inmiscuirse o adelantarse a lo que hacen los otros).

 

B- Algunos síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos estaban presentes antes de los 12 años.

C- Varios síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos están presentes en dos o más contextos (por ejemplo, en casa, en el colegio o el trabajo; con los amigos o familiares; en otras actividades).

D- Existen pruebas claras de que los síntomas interfieren con el funcionamiento social, académico o laboral, o reducen la calidad de los mismos.

E- Los síntomas no se producen exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o de otro trastorno psicótico y no se explican mejor por otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, trastorno de la personalidad, intoxicación o abstinencia de sustancias).

 

En función de los resultados se podrán clasificar las siguientes presentaciones:

Presentación combinada: Si se cumplen el Criterio A1 (inatención) y el Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.

Presentación predominante con falta de atención: Si se cumple el Criterio A1 pero no se cumple el criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.

Presentación predominante hiperactiva/impulsiva: Si se cumple el Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) y no se cumple el Criterio A1 (inatención) durante los últimos 6 meses.